Tuberculosis extrapulmonar

La tuberculosis (TB) es una de las enfermedades infecciosas con las tasas de morbilidad y mortalidad prevenibles más altas a nivel mundial.

Según la Organización Mundial de la Salud (informe mundial sobre la tuberculosis de 2021), se estima que 10 millones de personas enferman de tuberculosis y 1,5 millones mueren a causa de la tuberculosis cada año. Los grupos de alto riesgo incluyen personas inmunodeprimidas, personas desnutridas, personas de nivel socioeconómico bajo, presos, alcohólicos, niños, ancianos, personas sin hogar, residentes de hogares de ancianos, personas que viven en áreas endémicas de tuberculosis y trabajadores de la salud. Uno de cada cinco casos de TB se presenta con TB extrapulmonar (EPTB). 

La prueba cutánea de la tuberculina, la liberación de interferón-gamma sérico, la reacción en cadena de la polimerasa, los ensayos de adenosina desaminasa y las modalidades de imagen se utilizan para diagnosticar la EPTB, aunque las biopsias y los estudios de cultivo siguen siendo el estándar de oro. La EPTB puede ocurrir en casi cualquier parte del cuerpo, más comúnmente en los ganglios linfáticos (50 %), la pleura (18 %), el sistema genitourinario (13 %), los huesos y las articulaciones (6 %), el sistema gastrointestinal (6 %), el sistema nervioso central (SNC) (3%) y la columna vertebral (3%).

La EPTB muestra diversas características clínicas y radiológicas según el órgano afectado, que a menudo puede simular otras enfermedades. Por lo tanto, el diagnóstico y tratamiento tempranos son esenciales. 

Las modalidades radiológicas se pueden utilizar por separado o juntas, según el órgano afectado y la extensión de la afectación. Por ejemplo, se realizan radiografías y tomografías computarizadas (TC) si hay compromiso óseo, ecografía (US), TC y resonancia magnética (RM) en casos de posible TB abdominal, US en presencia de una lesión superficial como como linfadenitis, mamografía y ecografía si se ha desarrollado mastitis, y resonancia magnética si hay afectación del SNC. 

La resonancia magnética ayuda a mostrar si los tejidos profundos se ven afectados por la TB en presencia de compromiso musculoesquelético. Además, la tomografía por emisión de positrones (PET)-CT puede evaluar el alcance de la TB esquelética y monitorear la respuesta al tratamiento. Esta revisión enfatiza el papel de la radiología en el diagnóstico de EPTB al presentar ejemplos de TB que involucran diferentes partes del cuerpo.

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