El acceso a la salud para las mujeres migrantes sigue siendo un desafío en las Américas

En 2017, de 258 millones de migrantes internacionales en todo el mundo, 38 millones eran de América Latina y el Caribe. Cada vez hay más mujeres entre estas poblaciones migrantes, lo que destaca la necesidad urgente de eliminar las barreras al acceso para la salud y brindar protección a esta población, en particular contra la violencia y el abuso durante el proceso migratorio.

Washington, 8 de marzo de 2019 (OPS/OMS)—El acceso a la planificación familiar y la atención prenatal, la violencia de pareja y la salud de las adolescentes son algunos de los principales desafíos que enfrentan las mujeres migrantes en las Américas, según un panel de expertos que debatió sobre el tema en la sede de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en Washington, para conmemorar el Día Internacional de la Mujer.

“Ya existen políticas y resoluciones para proteger el acceso a la salud, la salud materna y la salud de los migrantes, pero muchos países tienen dificultades para garantizar estas cosas para las poblaciones en general, y mucho más para las poblaciones migrantes”, y no se están movilizando suficientes recursos, dijo la Directora de la OPS, Carissa F. Etienne.

La doctora Etienne también destacó que las actuales olas migratorias en la Región no son a corto plazo, por lo que “no se trata solo de enfrentar una crisis. Necesitamos programas que aborden estos temas a largo plazo”, dijo, y pidió “un enfoque coherente que aborde la combinación de las desigualdades de género y otras barreras para la salud”.

El panel se centró en analizar las necesidades de salud más apremiantes de las mujeres migrantes y en explorar las formas en que podrían satisfacerse, y reunió a expertos de la OPS, así como a Carmen Moreno, de la Comisión Interamericana de Mujeres (CIM) de la Organización de los Estados Americanos (OEA), y a Claudia Palacios, periodista colombiana cuyo trabajo se ha centrado en temas relacionados con la migración en la región.

“La migración pone nuevas tensiones en lo que ya son redes de seguridad social frágiles en muchos países”, sostuvo la doctora Etienne. “Al mismo tiempo, exacerba muchas desventajas socioeconómicas subyacentes que las mujeres ya enfrentan, por ejemplo, con respecto a las condiciones de vida y de trabajo, estatus legal; discriminación, desempoderamiento y exclusión”, agregó.

Para Claudia Palacios, quien ha informado en los medios de comunicación desde zonas con alta población de migrantes, algunas de las mujeres migrantes más vulnerables son aquellas que requieren servicios de salud sexual y reproductiva o atención prenatal. Si bien se puede acceder a la atención de emergencia, como el parto, “estas mujeres no pueden ir a las revisiones de embarazo de rutina porque no tienen la documentación legal relevante”, insistió. También destacó que muchas embarazadas llegan a un país de acogida con complicaciones del embarazo debido a condiciones en sus propios países, o que han sido adquiridas durante el viaje en sí, algo que eleva el riesgo para la salud de madre y el niño si no tiene acceso a la atención prenatal.

“Abordar las necesidades de las mujeres migrantes requiere un enfoque que analice las causas fundamentales de los problemas asociados con la migración desorganizada”, dijo. “Esta es la única forma en que podemos garantizar que en los próximos años, este fenómeno pasará de ser un gran desafío a una oportunidad de desarrollo.

Carmen Moreno, secretaria ejecutiva de la Comisión Interamericana de Mujeres, destacó que al analizar el tema de la salud de las mujeres migrantes, es importante tener en cuenta los factores subyacentes de la migración, incluidas las migraciones voluntarias e involuntarias. “Necesitamos apoyar mejor a las mujeres migrantes en el ejercicio de sus derechos humanos”, dijo.

Para abordar los problemas que enfrentan las mujeres migrantes cuando intentan acceder a los servicios de salud en los países de acogida, Moreno pidió voluntad política para crear políticas de salud y migración que protejan a los migrantes. “Hay una clara responsabilidad tanto en los países de acogida como en los de tránsito para proporcionar a los migrantes servicios de atención médica”, indicó. Las mujeres migrantes contribuyen significativamente a las economías formales e informales, pero hay pocos datos sobre sus necesidades específicas de protección social en materia de salud.

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