Característicamente, el cáncer de pulmón afecta más a los hombres y a los grandes fumadores; pero hemos asistido en los últimos años a un cambio progresivo en las características de la población de pacientes. Aunque los hombres fumadores siguen siendo mayoría, hay una proporción creciente de mujeres que lo padecen y, muchas de ellas, no han fumado y son más jóvenes.

La principal causa continúa siendo el tabaquismo, pero al menos un 25% de los casos de cáncer de pulmón se da en no fumadores por factores que aún son motivos de investigación, como la exposición ambiental a tabaquismo pasivo, al humo de leña, al asbesto y ciertos virus oncogénicos.

Lamentablemente, sólo 1 de cada 4 casos (25%) llegan a diagnosticarse en estadío temprano o localizado, es decir en una etapa en la que hay posibilidades de curación con cirugía; ya que la enfermedad rara vez da síntomas hasta que está avanzada. En los casos en que se manifiesta clínicamente aparece la tos, expectoración con sangre, falta de aire, y dolor torácico.

En los últimos años, se ha alcanzando un mayor entendimiento de los mecanismos que producen la enfermedad y también de sus bases genéticas y moleculares, lo que ha llevado a los profesionales a caracterizar mejor cada caso, y así personalizar el tratamiento de cada paciente. Se trata de una enfermedad heterogénea, es decir que los enfermos pueden presentarse con diferencias en sus perfiles genéticos, en su presentación clínica y por lo tanto responder de manera diversa a los tratamientos disponibles.

Con respecto a la prevención la mejor estrategia para disminuir la posibilidad de este flagelo es dejar de fumar. Aquellas personas mayores de 55 años, que tengan antecedentes de tabaquismo están en mayor riesgo de sufrir cáncer de pulmón, y deben consultar a un especialista en neumonología para sus chequeos anuales.

Anuncios