Los bebés recién nacidos con infección congénita por el citomegalovirus (CMV) podrían tener un mayor riesgo de desarrollar leucemia linfática aguda (LLA), el tipo de cáncer más común en la infancia, según un estudio elaborado por investigadores de la Universidad de Nevada y de la Universidad de California (EEUU).

Este estudio, que se ha publicado en la revista Blood, es el primero en relacionar la leucemia con un virus específico, el citomegalovirus, un virus de la familia del herpes. Esta infección es congénita puesto que la madre se lo transmite al feto a través de la placenta, y el bebé ya nace infectado.

Hasta el 80% de los americanos están infectados por el citomegalovirus. En la madre la infección por el CMV puede ser asintomática, pero durante el embarazo puede activarse el virus y ser transmitido al feto, causando complicaciones graves tales como malformaciones y sordera al nacer. Cada año, cerca del 1% de los recién nacidos contrae esta infección.
“Nuestro objetivo era intentar rastrear hacia atrás el camino que ha seguido el citomegalovirus desde el diagnóstico posnatal de la infección en el recién nacido hasta el momento de la infección del feto dentro del últero, para establecer cuando ha ocurrido la infección y cuándo se ha iniciado la enfermedad”, afirma el autor y jefe del estudio Stephen Francis, profesor adjunto de epidemiología en la Universidad de Nevada.
Los investigadores identificaron todas las infecciones conocidas presentes en la médula ósea de 127 niños diagnosticados de leucemia linfática aguda (LLA) y de 38 niños diagnosticados de leucemia mieloide aguda (LMA). Mediante un ensayo de última generación, se monitorizaron las muestras de todos los virus conocidos y se detectó que el CMV solo estaba presente en las muestras de médula ósea de los niños con LLA y rara vez estaba presente en los niños con LMA.
A continuación, usaron un monitor digital ultra sensible para analizar las gotitas de las muestras de sangre con el CMV de los 268 recién nacidos que desarrollaron LLA y las compararon con las muestras de 270 niños sanos, ya que la LLA se desarrolla entre los 2 y 6 años.
Los resultados obtenidos muestran que los niños que desarrollaron LLA tienen una probabilidad 3,7 mayor de tener citomegalovirus congénito al nacer. Además, una estratificación por etnias mostraba que la etnia hispana tiene un riesgo 5,9 mayor de desarrollar leucemia en aquellos infectados perinatalmente por el citomegalovirus. Este resultado es significativo porque la etnia hispana es la que tiene un mayor riesgo de desarrollar LLA.
“El mensaje que queremos hacer llegar es que el control del virus puede ser una potencial diana preventiva porque, si fuera verdad, la infección intrauterina del feto por el citomegalovirus supondría el inicio del desarrollo de la leucemia infantil” concluye Francis Stephen.
Este estudio supone el primer paso para encontrar una causa relacionada, si es que existe, con el cáncer más común en la infancia, y que sirva de ejemplo a otros estudios para desarrollar una vacuna, cuyo objetivo sea frenar la transmisión del CMV de madre a hijo.
Ver más en Blood
Anuncios